Cómo no alegrarse de la caída de un dictador, en este caso de Hosni Mubarak en Egipto. País ignorado por la prensa mundial y los medios de comunicación occidentales durante largos periodos de tiempo. Sólo unos pocos atisbaron su paso a la primera plana de los periódicos de todo el mundo. Corresponsales, enviados especiales, fotógrafos, intérpretes se han dado cita en su capital, El Cairo. Han llegado incluso a pernoctar en la famosa plaza Tahrir, para mimetizarse con sus demandas y su
cultura.
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